domingo, 20 de septiembre de 2009

ITT 2

ITT: el “Plan B” camina más rápido que el “Plan A”…

En junio de 2007 el gobierno ecuatoriano lanzó la propuesta de mantener el crudo bajo tierra, con lo cual el Ecuador renunciaría a la explotación petrolera del bloque ITT, a cambio de una compensación económica de la comunidad internacional de 350 millones de dólares anuales. La propuesta nació mal desde el día mismo del anuncio… el Presidente Correa, si bien se refirió en su discurso a esa primera opción, puso más énfasis en la segunda alternativa, la de la explotación petrolera.
En año y medio se ha evidenciado dos corrientes dentro del mismo Gobierno: la una, de corte ambientalista, que persigue conseguir fondos internacionales para evitar la explotación en ese bloque y, la otra, que cree que explotar el ITT será la salvación para el Ecuador que está, en calidad de mendigo, sentado sobre la riqueza de los barriles que saldrán del ITT.
Ambos criterios son erróneos. Los ambientalistas han ignorado, en su discurso y en los foros internacionales, que el ITT es una porción pequeña dentro del Parque Nacional Yasuní (dentro del parque de 900 mil hectáreas están cinco bloques petroleros), haciéndole creer al mundo que con ello salvarán a toda la amazonía ecuatoriana y a la más importante Reserva de Biósfera. Y quienes van por la explotación ignoran los datos técnicos que confirman la calidad del crudo que brotará de ese bloque: un crudo pesado (14.7 grados API), es decir, que requiere diluirse para poder ser transportado por los oleoductos SOTE y OCP.
El llamado “Plan B”, es decir, el de la explotación del bloque, ha caminado más rápido que el “Plan A”, el de la conservación. Petroecuador, desde junio del 2007, prepara la licitación internacional e incluso tienen ya una opción en firme: el Bloque 15 (antes Oxy) estaría a la cabeza de las operaciones del Bloque ITT, de acuerdo a las actas del Directorio de Petroecuador.
El Proyecto ITT se viene implementando desde el año 2000. En el 2001 y 2002 se perforaron los pozos Ishpingo 3 e Ishpingo 4 con el fin de evaluar las reservas de esos campos. En el 2003 la empresa francesa Beicip-Franlab actualizó los estudios que había realizado en 1995 y, más recientemente, en junio del 2008, la Escuela Politécnica del Ejército y NCT Energy Group, presentaron su versión final para el desarrollo del ITT.
En dicho documento se exponen, además de los datos técnicos, la metodología para desarrollar la explotación del campo, las evaluaciones económicas, las alternativas contractuales y las consideraciones sobre la estructura legal para implementar el proyecto. De acuerdo al estudio, la explotación se haría por fases: primero se desarrollaría el campo Tiputini y después, la parte sur del bloque (Ishpingo y Tambacocha). En pocas palabras, al ITT se le quitará una T.
De acuerdo a los últimos estudios, la perforación de 113 pozos de producción se hará en racimo; se construirán 5 pozos de evaluación y 20 pozos de reinyección de aguas de formación desde 7 plataformas; se construirá una planta de mejoramiento y una estación de transferencia; se utilizarán helicópteros para el traslado entre plataformas; el crudo se diluirá con el de Pañacocha y el de Edén-Yuturi. Se habilitará el aeropuerto de Tiputini, se utilizará al río Napo como vía fluvial, se ampliará la refinería de Shushufindi y se trabajará en sinergia con los bloques vecinos: 15, 31 y 16. La producción se iniciará a los tres años de iniciadas las actividades en esta primera fase.
¿Y en cuanto al área ambiental y a las relaciones comunitarias? De acuerdo al documento de la ESPE, la tienen fácil… “Existen numerosas comunidades en el área entre las cuales vale la pena destacar los colonos de las riberas del río Napo y el grupo de no contactados de los que no se dispone de datos ciertos o actualizados. Con respecto a los colonos de este río, debe establecerse acuerdos para viabilizar el proyecto”. De llegar a acuerdos con las comunidades indígenas (que son la mayoría en la ribera del Napo), el documento no dice nada.
Mientras se anuncia la emisión de bonos o el compromiso del parlamento alemán de entregar 300.000 dólares para un estudio de pre-factibilidad; mientras se aplauden los discursos (el último, del presidente Correa en el Foro Social de Belén) y mientras se publican libros con bucólicas imágenes de la selva, en el campo, donde no llegan ni los foros, ni los libros, ni los discursos ambientalistas, en Nuevo Rocafuerte o Tiputini, la gente está deseosa de que llegue el ITT… Esperan que venga con puestos de trabajo y con alguno que otro beneficio para la comunidad. A Boca Tiputini ya han llegado las consultas para instalar el campamento base desde donde se realizará la operación.
Solo dos cosas pudieran evitar la explotación del ITT: la comprobación de la presencia de grupos indígenas sin contacto (por lo que pudiera demandarse al Estado por el delito de genocidio) o el precio del crudo y la crisis internacional, que pudieran hacer poco rentable el ambicioso proyecto.


Publicado en Vanguardia, enero 2009

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